Saturday Morning All Star Hits: Nostalgia, Animación y Oscuridad en Netflix

La serie de ocho capítulos creada por Kyle Mooney y Dave McCreary es una correcta reproducción de los bloques infantiles de los 90’s, pero mientras avanza cuenta una historia de rivalidad y venganza, que funcionaría mucho mejor como una cinta.





Los realizadores de «Saturday Morning All Star Hits (S.M.A.S.H), Kyle Mooney y Dave Mcrery se conocieron en «Saturday Night Live» y ya realizaron un trabajo que reunió su gusto por la era de los VHS y de inicios de los 90’s, con «Brigsby Bear», una cinta que mezcló la nostalgia de la época análoga con el drama de buscar un lugar en el mundo.

Con la nueva serie de Netflix unen fuerzas nuevamente con algo que resonará mucho más a los Millenials que a otras generaciones: Los bloques infantiles.

Estos espacios creados en Estados Unidos y replicados en gran parte del mundo, servían como programación de continuidad entre espacios animados, muchos de ellos creados para vender todo tipo de productos a niños y niñas.

Aquí es donde «SMASH» ofrece un nivel de fidelidad con su parodia: desde la presentación en 4:3, hasta los comerciales centrados en el juguete de moda, hasta la animaciones a cargo de Bento Box, quienes han realizado trabajos como «Bob’s Burgers», pero aquí recrean a hits de Nelvana, Filmation y DIC.

Pero es en la continuidad en donde se desarrolla el conflicto central, con los gemelos «Skip» y «Treybor», los que realizan la continuidad entre caricaturas, con el clásico estilo de la tv infantil, lleno de efectos de sonido, cámara y exageraciones, para invitar a los menores a ver sus programas (y consumir sus productos)




Rivalidades y el Hollywood del Siglo XX

«SMASH» funciona mejor como una película o como una serie que se consume de una sola vez, ya que su estilo de comedia y parodia de los 80’s y 90’s están muy centrados a quienes fueron niños en esa época y pueden apreciar muchas de las referencias como el absoluto comercialismo de los productos, el cambio de tono de las series según lo que dicta el mercado y la preocupación de padres y políticos sobre «que están viendo los niños», que incluso lleva a un especial que une a todos los personajes de la tv infantil, como ocurrió en la era de Bush Padre para pelear contra el consumo de drogas (pero aquí es sobre la falta de modales de los niños).

Junto a los dibujos animados, «Skip» y «Traybor» ven un cambio importante en sus vidas luego que el primero fuera invitado a hacer un pequeño campo en la serie parodia de «Thundercats», «Strongimals» y termina saltando al estrellato de forma violenta, compartiendo escena con la sensación adolescente «Johnny Rash», una mezcla entre Johnny Depp y River Phoenix.

Todo esto genera un fuerte resentimiento entre los hermanos y muestra que Rash también guarda un oscuro secreto, el que se conoce a través de estos ocho capítulos, los cuales se muestran como una colección de cintas de VHS, grabadas desde la transmisión original.

Tenías que haber estado ahí

No es la primera vez que proyectos de comedia buscan crear importantes sátiras de géneros infantiles, usando también diversos giros más oscuros.

En eso [Adult Swim] lleva una delantera, con shows como «Morel Orel», una ultrarecomendada parodia al claymation religioso, como también sus informerciales, el más famoso de ellos «Too Many Cooks», también hizo sendas referencias a la época análoga de la tv.

Ya en casos más extremos, MTV2 creó «Wonder Showzen», un show de marionetas para niños «en ácido», que cruzó todas las líneas de la parodia y del humor irreverente y existencial.

SMASH no llega a los extremos de estos ejemplos, pero si tiene una historia importante dentro de su serie, tanto con la crisis de sus presentadores en el viejo Hollywood, como también en algunos de sus show internos.



En «Randy», una extraña versión de «Denver: el último dinosaurio», se enfrenta a los cambios de madurar y dejar atrás sus aventuras infantiles; mientras que en «Creative Critters», un atormentado diseñador se enfrenta a su trabajo con la ayuda de osos mágicos que entregan el don de la creatividad, pero a cambio de un extraño precio.

SMASH es una gran serie para quienes pudieron ser parte de ese periodo y pueden encontrar las capas detrás del material parodiado, en donde la televisión infantil era colorida, pero últimamente comercial y en donde debía conjugar su deseo de obtener dinero de los padres de sus televidentes, con cumplir su meta de entregar valores, no por un noble interés, sino que para mantener este sistema de Merchandising andando.

Para quienes son más jóvenes, no hay mucho que ver y muchas de las referencias estéticas y de contexto se perderán en una serie que recién empieza a entenderse cohesionadamente por su cuarto episodio.


Calificación:

Puntuación: 7 de 10.

Autor: Jorge Inzulza

Periodista, mente inquieta

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