La necesaria discusión sobre Medios de Comunicación en Chile

En medio del año electoral empiezan a aparecer diversas propuestas, pero fue la del Alcalde de Recoleta Daniel Jadue la que ha generado más debate sobre como se regulan los medios en Chile y sus deseos de generar cambios claves en su propiedad y pauta.




Chile está dividido. De eso estamos claros

Hablar de la propuesta del candidato comunista significa levantar cejas en varios sectores: desde sus fans en redes sociales, hasta sus más acérrimos detractores. Pero acá no nos vamos a referir a él, sino a algunos puntos del programa y contextualizarlos a cómo se vienen haciendo medios hace un buen rato.

Derechos a la Comunicación y a los Medios: las propuestas y la necesidad de medios públicos

Hay cosas dentro del programa que son bastante claras, en Chile hay una concentración de medios de comunicación, con referencias al ingreso de capitales extranjeros a las televisoras y empresas de radio, pero también en los dueños de los principales diarios de papel de circulación nacional.

Para enfrentar esta concentración económica y de contenidos se propone la creación de medios estatales, los cuales en su momento tenían esta lógica, como La Nación y TVN, pero fueron respondiendo a otras lógicas más comerciales y políticas, (uno se cerró y otro está sobregirado), distintas de lo que uno puede conocer como un canal público como los presentes en Europa, o en Estados Unidos como PBS (que vive de donaciones)

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También existe el Sistema de Medios Públicos, el que significa el financiamiento y desarrollo de estos medios, la creación de una Ley Orgánica de Comunicación que divide mayormente los medios en Públicos, Privados y Sin Fines de Lucro, con una hoja de ruta clara de como se asignan los recursos públicos.

Los puntos que más han generado debate en redes y en algunos medios, tienen que ver con la creación de una Defensoría de de Audiencias y Públicos la cual actúa para crear productos en favor de grupos históricamente excluidos en medios. Algo similar en la Institucionalidad Pública de las Comunicaciones, en donde la comunicación del Estado se realiza a través de un Ministerio de Información o similar

¿Hay alguna referencia a cerrar o controlar la pauta de los medios de comunicación? En el programa no, pero hay varias cosas medias grises que es importante estar más claros.


Las Platas

Entre estos puntos del programa y las reacciones hay una mirada muy de Santiago, sobre el problema de la concentración de medios, la cual es una forma de ver cómo trabajan los diarios, radios y televisoras en Chile.

Vamos a la semántico: lo complejo de los medios en Chile no es tanto la concentración de la propiedad de los mismos , sino que la concentración del acceso al financiamiento, especialmente el estatal y de grandes empresas.

Lejos de los mejores tiempos de los medios de comunicación, es Santiago quien fagocita gran parte de las platas que sostienen a los medios, las cuales son cada día menos tras la pandemia y la situación social en Chile.

Si bien uno puede estar muy claro de que un dueño de medios no debería ser dueño de distintas empresas y hacer integración vertical, multirut para contratar a gente por sueldos miserables y prohibir que se informe o toque a sus empresas (o la de los socios), hay una discusión mucho mayor acerca de que tan sano está el sistema para armar medios de comunicación (o mejor, no cerrarlos).

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Por poner solo un ejemplo, antes si una bebida gaseosa quería colocar una publicidad en un medio hacía tratos con las distintas radios de regiones o sus cadenas locales, en donde se repartía la torta de manera efectiva, lo que permitió darle vida a medios de comunicación mucho más grandes y con mirada local.

Hoy esa misma marca tiene una agencia nacional o dentro del mismo territorio y publicita en una cadena que se escucha de Arica a Punta Arenas, pero dejando los fondos en una o dos manos, dejando a medios regionales buscando dinero por su cuenta o compitiendo con la filial de un medio nacional, dentro de mercados cada vez más pequeños.

Eso en los privados ¿Pero qué pasa con los Fondos Públicos? No todos las instituciones son creadas iguales y mientras algunas tienen carteras para promocionar sus programas en regiones, otras tienen que apelar a la gestión de cada Servicio con costo cero.

Existen los Fondos de Medios claro, los cuales han aumentado y llega a un número importante de medios, siempre varía en cuanto a regiones. Mientras en algunas se reparte de manera ecuánime y entendiendo el rol de la prensa en local, otras se reparten a dedo o en base «al cariño» que se tiene con un medio u otro, por lo que sacar algo contra la administración de turno puede generar problemas al siempre apretado bottom line de los espacios.

Los telefonazos

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¿Existe libertad de Prensa en Chile? La respuesta no es tan simple.

Si, hoy los medios de comunicación tienen mucho más espacio para integrar o hablar de temas comparativamente a digamos, los 90’s, en donde el retorno a la democracia era tenue y habían muchas cosas en juego con la forma en la que se hace prensa.

Lo que existe (y acá revelamos cómo se hacen las salchichas) existe autocensura y personas protegidas.

Hasta en los medios más pluralistas, abiertos y de prensa dura, existen conversaciones con los dueños en donde se dice tanto literalmente como en el subtexto, lo que se espera de los periodistas y jefes de prensa, pero a la vez «se lee la cartilla» de lo que debe salir o no.

Un rayado de cancha que laboralmente no conviene cruzar, ante la acomplejada realidad laboral de los medios de comunicación.

En ese ámbito aparecen los famosos «telefonazos» y no son precisamente «de los grandes poderes del Estado», sino que es general de gente que se siente tocada por las notas que se realizan, basándose en la actual Ley de Prensa con algo tan gaseoso como «el derecho a la honra y la vida privada», lo que se ha transformado en una carta (abogado mediante) para criticar cuando uno nota no les gusta. Algunos incluso retiran auspicios o convencen a otros de hacerlo.

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En esa dinámica finalmente a menos que tengas las espaldas del medio (casi nunca), lo que se logra es que a menos que la nota a sacar sea algo impresentable y se tengan todas las pruebas habidas y por haber, no sé informa.

Es como dirían los sacerdotes un pecado de omisión y no de obra.

En esa lógica y con el programa en cuestión ¿Qué pasaría con una Defensoría de Audiencias y Públicas? ¿Qué tanto podría hacer para influir en una pauta o alegar que el trabajo no se hizo con diligencia y objetividad frente a un tema que sea de interés del Estado?

¿Cómo un organismo de gente elegida a dedo o incluso a través de elecciones puede ejercer el rol sin saber las complejidad de hacer prensa en Chile?

Hoy hay instituciones como el CNTV que junto a su importante labor en el desarrollo de iniciativas audiovisuales, tiene un lado menos glamoroso en donde se reciben críticas del público frente a contenidos, las cuales han tenido sentencias importantes, especialmente en matinales los que pre movimiento social eran verdaderos festivales de dietistas, médicos alternativos y conspiracionistas y hacían de la información falsa pan de cada día.

Pero esto solo se centra en la televisión y no en el total de los medios, en el caso de que exista algún contenido cuestionable

Pero tanto lo que ocurre con el CNTV u otra institucionalidad, los portales de reclamos son fácilmente manejables y se pueden autoturfear malestares por contenidos que no son del gusto del Estado o de grupos de interés privados.

Fragmentación y el futuro

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Hay una referencia en el programa sobre los medios «sociales» los que son «Estigmatizados y Criminalizados» y en ese lugar hay que hacer una diferencia clara entre medios que nacen de comunidades y que informan hacia y para ellas, con personas promedio con un perfil de Facebook y datos móviles que sale a grabar marchas y atropellos.

En la creación de nuevos medios, así a secas, porque todos los medios son sociales, cabe una discusión mucho más larga acerca de la diversidad de voces, la creación de audiencias, pero por sobre todo la creación de un ecosistema de fondos que permita que un medio funcione de manera pluralista y aportando su su comunidad.

Es muy difícil que un medio, independiente de su tamaño, pueda hacer el periodismo de calidad o de tratar los temas que son de interés si no tiene cómo pagarle a sus empleados o cómo pagar la luz, un servidor o un micrófono que se avería.

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Tenemos estos estándares imposibles y sin base en la realidad, en donde el medio de una comunicación es un apostolado de la búsqueda de las verdades profundas, pero si sacas una nota que no me conviene, te mato.

En Chile estamos muy atrasados por ejemplo con los modelos de crowfunding comparados con países a los que malamente se les mira con distancia.

Argentina, Colombia, Perú y Bolivia, son solo algunos de los que tienen modelos en donde la gente entiende que el periodismo no es algo que se genera del éter, sino que colocan parte de su financiamiento para que muchos proyectos sigan vivos.

En Chile el pedir apoyo es casi lo mismo que pedir limosna, entonces la venta de publicidad o los fondos estatales, son la vía de mantener las luces prendidas, pero con varias promesas de no agresión entremedio.

El periodismo de calidad, pluralista y que refleje la sociedad no se arregla con una ley o con que un comité de personas que nunca le han sentido el olor a una sala de redacción, opinen sobre lo que es o no es «objetivo».

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En ese diálogo hay que salir un poco de pensar «cómo le vamos a dar al duopolio» (cada vez más débil y con más despidos) y pasar a cómo vamos a empoderar a los espacios locales y realmente independientes para que puedan hacer su trabajo en medio de la avalancha de contenido que se genera en la web.

Es justamente la web la que pese a sus regulaciones de monetización y contenido es la que da la libertad necesaria para compartir material, que algunos medios no difunden por esta autocensura que hablábamos anteriormente.

¿Se pretende regular u objetar los servicios que están costeados afuera de nuestras fronteras?

Son conversaciones que hay que tener sobre el trabajo de los medios de Comunicación y sus contenidos, pero con una mirada más allá del diagnóstico de la concentración, sino que abriendo el espacio al acceso a financiamiento real, el involucramiento de las audiencias en nuevos proyectos y también la seguridad laboral de los comunicadores de estos medios.

De esto último, se ha hablado poco y nada


Autor: Jorge Inzulza

Periodista, mente inquieta

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