Hoy ce celebra el día internacional del libro

light inside library

Este 23 de abril encuentra al libro y la lectura celebrando en la trinchera del covid.




La palabra escrita, y en particular el libro, ha estado en el centro de lo que conocemos como civilización humana. Sin ir más lejos, tradicionalmente se considera la aparición del registro escrito como el inicio de la «historia» propiamente tal, en contraste a la prehistoria. Es así que en su conferencia general de 1995 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) decidiese dedicar el 23 de abril como el día internacional del libro.


La fecha fue elegida en principio debido a que el 23 de abril de 1616 fallecían en ella tres grandes de la literatura mundial: Miguel de Cervantes, cuya obra maestra «El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha» es considerada la primera novela moderna de la historia; William Shakespeare, poeta fundamental del canon anglosajón y dramaturgo por excelencia; y el Inca Garcilaso de la Vega, quien no solamente fue el primer mestizo reconocido en los anales históricos, sino que cuya obra poética y crónicas son los primeros escritos americanos en entrar en el canon occidental.

Otras figuras literarias prominentes como Maurice Druon, Haldor K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla y Manuel Mejía Vallejo también están ligadas al 23 de abril ya sea por nacimiento, o por muerte, haciendo de la fecha un marcador bastante simbólico para la celebración del libro.

low light photography of books

En medio de la pandemia todas las formas de cultura, aprendizaje y entretenimiento se han vuelto cada vez más claves para mantener, por un lado una calidad de vida adecuada, y por otro, para ayudar a apuntalar la salud mental y emocional de quienes pasamos gran parte de nuestro tiempo encerrados. Pese a ello las autoridades muchas veces fallen en considerar a los libros como bienes esenciales en este contexto.

En Chile específicamente, y pese al momento sanitario, la publicación de libros ha experimentado un alza significativa. El informe anual del Observatorio del Libro y la Lectura de 2020 señala un aumento de 15,96% en la inscripción de nuevos títulos en relación al año anterior, lo que equivale a 8354 libros. De estos, 1698 fueron catalogados bajo «literatura chilena», etiqueta que mostró un crecimiento del 27.38% respecto de 2019. La categoría que más creció, con un máximo histórico, fue la literatura infantil, que mostró un alza del 28,85%, y representa un 11,61% del total de textos registrados.

black tablet computer behind books

Pese a que estas cifras parecen alentadoras, cabe mencionar que la industria editorial se ve fuertemente afectada por las restricciones derivadas de la crisis sanitaria global. Una de las principales barreras ha sido el corte del eslabón del retail en la cadena de consumo del libro, impidiendo que el producto llegue finalmente a los lectores. Si bien una de las estrategias de las editoriales en Chile ha sido digitalizar sus catálogos para su distribución, hasta ahora cada editorial tienen en promedio 71 títulos sin versión para ebook, como queda patente en la consulta realizada por el Observatorio del Libro y la Lectura.

A lo anterior se debe sumar que el acceso al libro y la lectura es fundamentalmente desigual en Chile, estando marcado principalmente por el nivel socio-económico, así como por el aislamiento de muchos centros de población a lo largo del país. Instancias como bibliotecas públicas y proyectos del fomento lector, que ayudan a mitigar hasta cierto punto esto, han quedado limitados en medio de la crisis covid. Además, considerando los cortes presupuestarios y la escasa importancias que el gobierno ha dado a la cultura y la ciencia, cabe prestarle mucha atención a lo que suceda con este tipo de instancias en el futuro próximo.

Si bien generalmente se discute con preocupación la aparente falta de motivación lectora entre niños y jóvenes, la voluntad de leer pareciese estar ahí. Un claro indicio de ello es la existencia y proliferación de influencers cuyas redes sociales están dedicadas principal o exclusivamente a mostrar, comentar y recomendar libros. La popularidad de estos canales ha llevado incluso al surgimiento de etiquetas como «booktuber»o «booktoker» para referirse a ellos. Tal vez, como muchas otras cosas, simplemente estamos entrando en un nuevo paradigma de la cultura del libro; uno más dinámico y con mayor protagonismo de sus «usuarios».


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