Kid A celebra 20 años

Esta semana se cumplen dos décadas desde el lanzamiento de Kid A, el álbum de Radiohead que cambió lo que entendemos como rock.

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A finales de los 90 Radiohead se encontraba en la cúspide de la fama del rock. Luego del brutal éxito de su tercer álbum, Ok Computer, la banda se había convertido en un ícono del sonido británico influenciado por el grunge. El gran problema era el agotamiento de sus integrantes con todo lo que eso significaba. La banda, y en especial su vocalista Thom Yorke, habían quedado saturados con el modelo melódico y los estereotipos y expectativas asociados al rock. El líder de Radiohead había llegado al punto de declarar abiertamente en entrevistas que la música rock apestaba, que la odiaba y que consideraba una pesadilla que clasificaran a la banda como rockera.

Incentivados por este hastío, Radiohead se volcó a la experimentación con la electrónica, el jazz y la búsqueda de sonidos y paisajes acústicos. El resultado sería Kid A, lanzado oficialmente el 2 de octubre de 2000. El disco representó un vuelco en 180º respecto a lo que la banda había estado haciendo hasta entonces, trocando el sonido grunge, los arreglos melódicos y las guitarras por sintetizadores, instrumentos electrónicos de principios del Siglo XX, distorsiones vocales y la exposición de sonidos desnudos y aislados. En entrevistas de la época los integrantes de la banda reconocían que habían logrado superar el miedo a los momentos de silencio o a dejar brillar los sonidos sin taparlos bajo capas de otros sonidos. Incluso la composición de letras se nutrió de técnicas no convencionales como el uso de recortes y composiciones al azar como métodos para superar los bloqueos creativos que plagaban a los músicos.

Enfrentados a un álbum complejo, denso y que exige atención y dedicación, con temas como “Everything in the right place”, “In Limbo” o “How to disappear completely”, los críticos se dividieron. Mientras unos alabaron este vuelco experimental y rupturista, otros condenaron su sonido como una afrenta al rock y un intento de encajar de mala forma en el mundo de la electrónica. La recepción del público fue generalmente positiva y el álbum actualmente ostenta un status casi mítico, marcando un claro antes y después de lo que una banda de rock puede llegar a ser.

Cabe mencionar que el material que Radiohead produjo para este álbum fue tanto y tan diverso, que los temas más densos y poco accesibles terminaron por configurar un disco propio considerado el disco hermano de Kid A: Amnesiac. Algunos temas incluso acabaron en el limbo por años y finalmente vieron la luz en discos más recientes como es el caso de «Burn the Witch», que forma parte de A Moon Shaped Pool, de 2016.

El precursor de la era digital

Por su parte Kid A también se adelantó a su época con la manera en que enfrentó su campaña de difusión. La banda mantuvo al mínimo las ruedas de prensa y sesiones de fotos y pasó por alto la estrategia prevalente de lanzar videos musicales. En su lugar, produjeron una serie de “blips”, micro-videos de pocos segundos con extractos de las canciones y propuestas visuales surreales y crípticas. A ello sumaron, en otra muestra de visón futurista, la posibilidad de acceder a un reproductor incrustable en internet que permitía reproducir el álbum completo semanas antes de su lanzamiento. Así, Radiohead se convertiría en una de las primeras bandas en usar la red como una plataforma de difusión y promoción por derecho propio.

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