El efecto Martín Pradenas y el poder de las Redes Sociales

Hay un término clave que se llama «El Efecto Streissand» en donde pides que algo no se conozca, pero termina conociéndose más. Esto ha llegado a niveles insospechados con el caso de Martín Pradenas Durr, quién lleva 3 días como tendencia en Chile, luego de la Corte de Apelaciones de Temuco pidiera a la familia de Antonia Barra borrar publicaciones en Redes Sociales en contra del imputado por violación

El hecho que surge luego de un recurso de protección, en relación a borrar el doxxing o datos personales del imputado y su familia, lo mismo de mensajes que lo sindican como autor del delito por el cuál está imputado y cuya audiencia de formalización está fijada pra el 21 de Julio por 5 cargos de abuso sexual propio e impropio y uno de violación a una persona mayor de 14 años, ocurridas entre el 2010 y el 2019.

Pero al conocerse esta situación, no contaban con el efecto que iba a tener Internet de iniciar una campaña  de funa a una escala poco antes vista.

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El efecto pradenas

El caso de Antonia Barra resonó particularmente en la población, no solo por lo extenso en el tiempo del actuar de Martín Pradenas, sino en el suicidio de Antonia Barra luego de ser violada en una discoteca en Pucón. situación que hoy cuenta con material audiovisual que entrega más antecedentes de la forma de operar de Pradenas.

Pero más allá de lo legal que se retomará en las próximas semanas, el efecto online de este caso ha alcanzando puntos relevantes, ya que justamente personas ajenas al caso hicieron justamente lo contrario de lo que el tribunal ordenó transformando al caso en uno de amplio interés

Esto recuerda al conocido Efecto Streissand en donde cualquier intento de censura y encubrimiento de un hecho termina por tranformarlo en viral. En números, los post con el hashtag #MartinPradenasviolador o similares, llegan superan a los 17 mil tweets por días, sumados a campañas en Instagram y Facebook. El caso se transformó en un tema obligado.

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La funa como efecto social

La funa como recurso no es algo nuevo para nada y hasta su terminología surge del Mapudungún, en donde se refiere a algo podrido.

Pero la pudrición pasa más por los resultados penales, pero también por la forma de como existen elementos culturales de violencia sexual demasiado enquistada en las relaciones afectivas.

La funa se ha utilizado como término paraguas para muchas personas que han ocurrido en temas cuestionables, pero hay que hacer una gran diferencia ante casos como lo ocurrido en grupos de Compraventa en Facebook, en donde el recurso se utiliza desde personas que no pagaron un servicio, infidelidades, no pagos de pensiones alimenticias y otros conflictos entre particulares.

Mas allá de la posición personal frente a este recurso, la funa se entiende como un recurso en donde un delito, especialmente de abuso o sexual, no tiene el resultado esperado o bien se sospecha de lo probo de este proceso y se busca una sanción social y moral.

Injusticia-patriarcal

Los delitos sexuales en Chile son muy reales y están lejos del discurso del «invento», según estadísticas de la Subsecretaría de Prevención del Delito solo en el 2019 se recibieron 4113 denuncias por violaciones en las policías, de ellas 88, 47 corresponden a mujeres y 11, 53% corresponden a hombres.

El gran porcentaje de las denunciantes son mujeres entre los 18 y 29 años, seguidas por mujeres menores de 14 años.

Mientras el caso de Martín Pradenas Durr continua durante el mes de agosto, el efecto que han tenido las redes sociales en este proceso no ha sido menor, manteniendo a la opinión pública muy involucrada en el caso, pero lo importante más allá de difundir las imágenes y evitar de que sea considerado tristemente «otro caso más», es como generamos una conversación importante en las familias nacionales en donde la violencia sexual y la falta de respeto al consentimiento sean consideradas la aberración que son.

Desde educar a los niños de que nadie puede tocarlos de una manera inadecuada, hasta eliminar esas ideas de que los celos, la manipulación y la violencia son parte de la «pasión» de las relaciones románticas.

Este artículo corresponde a un proceso judicial en desarrollo. Algunas de las condiciones jurídicas respecto al caso podrían cambiar en el futuro.

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Autor: Jorge Inzulza

Periodista, mente inquieta

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