El paro del transporte público en Puerto Montt revela la compleja realidad de la movilidad en la comuna

Mientras el paro de los microbuses se extiende en Puerto Montt, en gran parte por el desacuerdo de una tarifa rebajada para los adultos mayores y la falta de recursos que enfrentan en medio de la suspensión de clases, es importante reflexionar que el servicio ya se encontraba con diversos problemas en su funcionamiento normal.

El sistema de microbuses en Puerto Montt se encuentra en una posición bastante particular, ya que su servicio es clave para unir a una ciudad que fue creciendo a gran nivel, con zonas de alta densidad poblacional pero con pocas opciones reales de moverse a gran escala.

Mientras zonas como Mirasol y Alerce fueron creciendo a gran nivel, se fueron sumando sectores habitacionales nuevos en la ruta a Tepual y en Carretera Austral, los cuáles tienen líneas, pero con un nivel de recorrido bastante bajo y que se encuentran con una ciudad en horarios colapsada. Por diseño, Puerto Montt se transforma en una orbe con un amplio nivel de desarrollo y población flotante que trabaja aquí, pero con un porcentaje importante de la industria o bien de los distintos trámites que se siguen realizando en el centro de la ciudad.

Mientras más proyectos viales se abren a la comunidad, como la reciente doble vía hacia Pelluco, se piensa con la mentalidad ingenieril y vial que ha dominado el discurso chileno en las últimas décadas; «Bueno que la gente se mueva en auto», pero desconocer el valor de los microbuses y de la movilidad urbana es la que nos ha dejado con un escenario con pocos microbuses para la cantidad de personas que se mueven por la ciudad, con maquinas en mal estado y que transitan por vías que no son exclusivas. 

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Es cosa de ver algunos nodos viales durante horas punta en la mañana, en donde ni las vías reversibles de Ejército, ni los nuevos espacios que libera la doble vía en Pelluco son suficientes para el alto número de vehículos particulares (y una buena cantidad de Ubers) que se encuentran contra micras llenas en el mismo espacio

Más allá de la pandemia

El efecto más inmediato que uno puede ver en el servicio de micros en Puerto Montt, es la baja de público producto de la suspensión de clases, teletrabajo o turnos reducidos por el cierre en el comercio, lo que significa un recurso importante que no está llegando a las líneas.

Pero esto se extiende más allá del 2020, ya que desde octubre del 2019, los flujos de buses también se vieron afectados en sus horarios por diversas movilizaciones, cortes viales y daños a las maquinas que se encontraban al medio de manifestantes y Carabineros, por lo tanto han sido meses complejos para el gremio.

Aun así no están libres de culpa, ya que si bien hoy acusan las perdidas de los ingresos por parte de los boletos escolares, en la zona no están lejos de los pecados clásicos contra quienes tienen este pase, en donde aceptan el pago de mala gana, desconocen su validez el fin de semana y se olvidan que en la educación superior también existen personas que necesitan este pase escolar, especialmente muchos que equilibran trabajos y estudios.

En esta multiplicidad de factores, se suman también los espacios de distancia social dentro de los buses, los cuales no son bien recibidos en una cultura de micro que busca utilizar cada espacio del vehículo para maximizar la recaudación, sin importar el bienestar de la comunidad.

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Cuando se vuelva a una normalidad real y no artificial luego de esta pandemia, habrá que repensar el importantísimo rol que tiene el transporte público en movilizara la comunidad, cuando toque reconstruir la economía y las opciones de trabajo, ya que será un importante nexo para unir a distintos sectores, pero también por el complejo momento económico que se vive y que nos va a acompañar varios meses más y que va a tener mucha más gente utilizando este servicio.

No serán solo los adultos mayores quienes tengan que ocupar este servicio y que por una razón moral y de responsabilidad histórica, merecen este y otras rebajas luego de soportar el robo sistemático de las AFP  y recibir pensiones que los tienen trabajando en esta etapa de la vida, sino que la comunidad en general, que se está reconstruyendo y que en muchos casos decidió vender el auto que compraron con esfuerzo y que quienes diseñaron la ciudad les dijeron que era imprescindible para moverse por una comuna que armaron en un escritorio y con mucha cercanía con inmobiliarias y concesionarias viales.

Autor: Jorge Inzulza

Periodista, mente inquieta

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