El Fin de la sala de Cine como la conocemos

Todavía no existe una claridad de cuando volveremos a la «normalidad», pero al parecer la experiencia de volver a sentarnos con la multitud para ver los nuevos estrenos ya no existirá. Salas a medio llenar y un complejo escenario comercial para las cadenas que están en regiones, nos dejan más cerca de lo digital o de otras experiencias similares.

CineHoyts, una de las cadenas de cine con más presencia en el país y al igual que muchas cadenas sintió el peso de los cierres por COVID-19. La empresa ahora controlada por la mexicana Cinepólis, se acogió por ejemplo a la Ley de Protección al empleo por el caso de 1250 empleados en todo el país.

La multinacional que tiene multiplexs desde Antofagasta a Los Lagos se suma este cuerpo legal pensando en las Pymes, con un escenario complejo, ya que si bien los malls están abriendo de forma escalonada, la situación epidemiológica y de confianza de la comunidad no colocaría volver al cine como una prioridad. Con todo el efecto que genera en sus trabajadores.

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En el caso particular de Chile, muchos de estos cines de cadena modificaron sus funciones en base a toques de queda y movilizaciones, ya que su funcionamiento se encuentra en centros comerciales ubicados en las principales arterias de cada comuna.

Desde diciembre a enero, varias cadenas bajaron sus precios y generaron combos para recuperar en parte sus ingresos, pero el gran ingreso viene desde Abril a a Agosto, ahí llegan las cintas de Marvel, Rapido y Furioso, Misión Imposible y disintas cintas de horror que tienen buena recaudación en poco tiempo. Ya en vacaciones de invierno Disney, Dreamworks e Ilumination tienen una buena cantidad de cintas familiares a precio completo.

Hay demasiado contenido

Estas semanas en casa dejaron algo en claro: está lleno de material para ver, tanto legal como ilegalmente. Desde Netflix, Amazon y las cableoperadoras, además de sitios de streaming nacionales como Ondamedia.

Sumemos a esto el torrente de contenido que se sube a Youtube diariamente, y el otro torrente que se se encuentra en sitios ilegales y que han estado muy ocupados resubiendo cintas que llegaron a On Demand y varios clásicos.

En Estados Unidos, estudios como Universal fueron más lejos y colocaron todo su contenido a estrenarse en cines en modalidad de On Demand. Cintas como «The Hunt», «Invisible Man» y «Trolls: World Tour» se arrendaban por 20 dólares al mes por 24 horas.

Este negocio funcionó a gran manera, porque esta última cinta de animación obtuvo 100 millones de dólares en un fin de semana, sin siquiera llegar al gran porcentaje de las salas, lo que en Estados Unidos preocupa ya que si una película puede generar esa cantidad de dinero sin el sistema de cines, es que el negocio no volverá. Esto significó que no se emitirán cinta de Universal en las principales cadenas de ese país.

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Pero lo más profundo es el porcentaje de ganancias: En un cine regular, la recaudación es casi 50/50 con la distribuidora, en streaming es 80/20. Negocio redondo para el estudio, ya que llega directamente al consumidor y no tiene que negociar también retornos fijos como Disney que en países como Chile pide una piso de recaudación. Es por eso que cintas como «The Lion King» y «Toy Story 4» duraron tanto en algunas salas, ya que el gran volumen del dinero se genera en los primeros fines de semana.

Aun así Chile es un bocadillo en el el Box Office mundial. «Avengers: Endgame» fue la cinta más vista del 2019 y generó 18 millones de dólares totales, seis de ellos el primer fin de semana.

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¿Podría Chile sumarse al futuro On Demand?

Esta crisis sanitaria ha derrumbado varios mitos sobre el «Chile líder en Tecnología de Latino América». Nuestras empresas de Internet son caras, lenta y con poca o nula cobertura.

Los planes celulares solo ofrecen ciertas redes sociales y no permiten tener una conexión estable, menos para streaming en alta calidad en sitios como Youtube o Netflix para nombrar algunos. La Región de Aysén por ejemplo sigue conectada con un cable de Fibra Óptica que siempre los tiene al borde de la desconexión total.

Y por otro lado mi ciudad natal Coyhaique no tiene cine, así como muchos pueblos y sectores de nuestro país. En una expansión en donde los Cines de cadena dominaron la distribución tu acceso al séptimo arte está asociado a una corporación cultural municipal o bien la gestión de alguna agrupación. Por lo que el acceso a los últimos estrenos se basa en los sitios de streaming o el nunca bien ponderado pirateo, en donde las opciones legales derechamente no existen.

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Los cines de cadena ya se encontraban en un modo bastante específico en regiones, en donde los grandes estrenos estaban garantizados, pero en una forma de captar la mayor cantidad de público posible se traían copias dobladas, hoy en el 2020 ha quedado claro que la barrera idiomática ha sido más grande de la que se pensaba en el público nacional, o bien cintas horror o acción de baja calidad pero que recaudan bien.

Las regiones de nuestro país han sido el vertedero de películas que no superar el 30% en Rotten Tomatoes, mientras otras alcanzan a estar un par de días en las salas o derechamente no llegan, incluso muchas llegan cuando versiones en Bluray ya están disponibles ilegalmente. Si vamos a volver a ese modelo, las salas de cine están condenadas.

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Medidas de seguridad como controles de temperatura, o separaciones entre asientos cuando el negocio es abarrotar la sala, no caerían bien en el gran público, ya que esos 5000 o más pesos que se paga por la entrada, es por la experiencia del cine, la sala oscurecida, la pantalla gigante, la reacción del público. La magia de la pantalla plateada que era tan real desde los filmes mudos hasta el Imax con Sorround Sound y eso es lo que vale cada peso.

¿Estaríamos dispuestos a pagar entre 20 a 40 dólares por ver una película estreno en nuestra casa y en donde dependemos del tipo de monitor o televisor que tengamos?

Un precio que se paga con tarjeta de crédito internacional y restricciones regionales, para un país que no está 100% bancarizado y al que le llega un porcentaje muy menor de las cintas mundiales.

Si esto afecta a las grandes cadenas, que pasaría con proyectos comunales o bien gestionados, los ciclos de cine o documentales, los festivales y premiaciones, que celebran el cine y a realizadores que no tienen la arquitectura para llegar a los principales mercados digitales.

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El cine no va a parar, pero los estudios van a cambiar la forma de hacer películas, no tanto pensadas en el espectáculo sino en algo consumible en el hogar, con otros presupuesto y atención a detalles. Los realizadores más de autor tendrían que cambiar su forma de contar historias, en algo que funcione desde el LED 4k de 55 pulgadas, hasta la Tablet de los niños.

El futuro y la magia del cine seguirá llegando ahora por la red, pero con más restricciones y la experiencia comunal del cine como un recuerdo hasta que volvamos a estar cerca

Autor: Jorge Inzulza

Periodista, mente inquieta

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