No vuelvas a pedir más: Los Tres recordaron 22 años de «Fome» en Puerto Montt

El disco lanzado en 1997 tiene un lugar ganado entre los trabajos más influyentes e importantes de la música nacional, pese a que en su momento no fue tan bien recibido por ser un trabajo más «complejo». Alvaro Henríquez y Roberto «Titae» Lindl se mantienen de la formación original y capturaron gran parte de la magia de antes, pero con los entendibles limitaciones de salud del vocalista de la banda.

Los Tres es de esas bandas nacionales que generan una conversación siempre y cada uno tiene su Top 5 de los mejores álbumes de la banda (lo que dice mucho de la persona), pero la gracia es que no hay respuesta equivocada porque la banda de Concepción y que trae décadas de reconocimiento internacional no tiene trabajos malos. 

Algunos resuenan un poco más con experiencias personales, porque gran parte de este sonido que se mueve entre el hard rock y el Rockabilly hasta las cuecas más acampadas tiene algo para todos.

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De hacerse se va a hacer

Fome es personalmente un disco (o Cassette seamos francos) de cabecera para muchos. En la época la banda venía saliendo de su punto más popular tras grabar el Unplugged con MTV y de sacar el ultra exitoso «La Espada y la Pared», ambos trabajos son ampliamente digeribles pese a las marcas registradas de la banda: letras ambiguas pero infinitamente recordables.

«Fome» por otro lado es un trabajo más serio y más personal, es en cierta forma menos radial. Podríamos decir que «Bolsa de Mareo» o «Olor a gas» son el single de este trabajo, pero en realidad es «Jarabe para la tos».

Este trabajo se presenta con temas muchos más oscuros y con una mirada mucho más pesimista de la vida, pero hechos con una catarsis más poderosa y eso en el show presentado localmente se nota

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Contigo o Cintillo volverás

El hecho que Alvaro Henríquez, tras décadas de abusos y demonios personales este viajando por el país recordando su disco más complejo es en cierta forma un milagro en si mismo. 

En la puesta en escena hay una limitante acerca de lo que puede hacer y lo que logra es suficiente, «Fome» es un trabajo tan personal e integral que Alvaro Henríquez podría interpretar este disco casi dormido. Es un show de arena, pero con un tono más íntimo en donde su movimiento es mínimo, pero su voz llena cada espacio hasta llegar a «La torre de babel» que es finalmente un tema que quiebra un trabajo lleno de odio personal, cansancio, confesiones y hasta crímenes rurales (como es el caso de Pancho).

La estructura del Show con la historia más fabúlesca de un cigarro que muere por querer hacer algo que no debía, da espacio al bis con una selección de canciones que hizo que la gente se fuera en paz para la casa, no solo por haber escuchado a una de las bandas más importantes del rock en español sino por darse cuenta que quedan más minutos en la vida de Alvaro Hénríquez.

En un mundo en donde Jorge González vive retirado y con una vida sin mayores sobresaltos, tras un ACV el hecho de poder ver a la voz de «Los Tres», darle  al público hits como «Déjate caer» (con los arreglos de Café Tacvba» , «Cerrar y abrir» y terminar con «La Espada y la Pared» es un regalo en si mismo.

 

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