Once Upon a Time in Hollywood: inconexa pero brillante

Once Upon A Time in Hollywood no tiene una historia en si. Es una cinta más de personajes, un slice of life si se quiere, son varios momentos medios inconexos, pero cada uno fuerte en si mismo.

Después de Kill Bill Tarantino había cambiado su amor por Hollywood, por el amor a sí mismo y a tomarse en serio como autor, pero esta es una vuelta de forma su amor desenfrenado por el cine de los 60’s, no tanto desde el glamour sino que desde la estética sino desde actores que ya no están en la cúspide como Rick Dalton y otros que irradian felicidad y humildad como Sharon Tate, a quién se le trata con un respeto formidable considerando su trágico final.

Ya que hablamos de momentos, su visita a un pequeño cine para disfrutar «The Wrecking Crew» y escuchar la reacción con la gente es un momento con un corazón enorme y con un comentario más meta sobre el impacto personal y comunitario de la sala de cine.

Tarantino aquí compartió su amor por el cine, pero también por quienes le dan vida. Pese a todo esto, queda la sensación de que su reacción ante el público será bastante dividida, muy similar a otra cinta dedicada a emular el cine de antaño: Jackie Brown, pero «Once…» tiene un compartir más maduro, no tan oscuro y sin tanta barrera de entrada.

La gran fortaleza de esta cinta finalmente está en la química de los actores, especialmente en el caso Brad Pitt y Leonardo Dicaprio, que capturan perfectamente esas amistades que trascienden en el tiempo.

Pese a estos altibajos, los sellos de Tarantino están, su valiente estilo visual, su constante referencia a Hollywood y sus clásicos y una banda sonora a toda prueba, que eleva el impacto de cada escena

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