¿Quién se robó el reloj de la plaza de Coyhaique?

Las ciudades cambian y van dejando de lado ciertos espacios, pero en este caso desaparecen completamente.

¿Quién se llevó para la casa el reloj donado por la empresa Seiko?

Esta historia es tan oscura que la pocas fotos existentes en la actualidad de este reloj, fueron posteadas en Twitter durante el 2012.

Pero en 1986 la empresa Seiko, a través de su entonces importadora S.A.C regaló a la comuna de Coyhaique un reloj basado en su símil del distrito Ginza.

Este reloj se mantuvo en la Plaza de la capital de Aysén hasta buena parte de los 2000, tras la primera mantención del centro de la ciudad y la creación del paseo peatonal en calle Horn.

Hoy no quedan registros de este hito en la plaza pentagonal.

Una movida publicitaria

En el ideario popular de Coyhaique, al momento de consultar sobre el reloj se pensó como una donación del Gobierno Japonés o desde la misma empresa Seiko a una de las ciudades más australes de Chile.

La importadora S.A.C hoy no existe como tal y la venta de Seiko hoy está en manos de otra importadora FDS Chile, quién también vende otras marcas de relojes como Q &Q y Casio.

Al consultar sobre este reloj, el área comercial indicó que no hay un registro de una donación desde Seiko o el Gobierno Japonés, sino que a principios de los 80 se regalaron «entre 20 a 30 relojes» a distintas comunas del país, como una publicidad a la empresa.

Los 80’s fueron una época clave para Japón, con uno de sus periodos de bonanza económica más potente de su historia. Esto previo al fin de su burbuja económica en los 90’s y que los llevó a su «década perdida».

La importación de bienes desde Japón a latinoamerica fue resistida en su momento pese a su calidad. Acostumbrados a productos europeos y estadounidenses, los vehículos, radios, televisores y por supuestos relojes tuvieron que ganarse un lugar en el mercado, especialmente cuando socialmente se pensaba que lo asiático era «desechable», basado en la calidad de los productos chinos.

Seiko, a través de un reloj que todos podían ver, demostró que la tecnología nipona era elegante, pequeña y precisa a toda prueba.

La pérdida de hitos populares

Pese a ser una de las comunas más jóvenes de Chile, Coyhaique parece tener una tirria con su historia. Casas patrimoniales se reemplazan sin pensarlo y la plaza del pionero cambia sus carretas por juegos de plástico y concreto.

Entendemos la modernidad por crear nuevos espacio, pero cuando la comuna se acerca a celebrar 90 años, se acaban los sitios con historia popular para contar.

El reloj Seiko hoy seguramente está abandonado en alguna bodega municipal. Se «robaron» un poquito de historia de la zona, sobre una época en donde se pensó en la patagonia como una buena plaza para mostrar la superioridad tecnológica de la tierra del sol naciente.

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