¡Que paja! Cómo el empaque desechable en la comida nos está matando de a poco

Les voy a contar una historia muy sencilla y consiste en como fui a comer a un local de comida rápida y por un combo simple salí con varias bolsas (de papel menos mal) y también con un elemento innecesario y contaminante: las pajitas o bombillas.

Un Bagel, un té y una dona generan dos bolsas de papel, 6 servilletas, un vaso plástico y una bombilla, las pidas o no.

Estos son items que ya están pagados y forman parte de una cultura de lo desechable que incluye contenedores de poliuretano, servicios plásticos y en especial las bombillas.

¿Qué tan terrible es esto?

Bastante. Localmente pese a que las comunas tengan planes de separación de residuos, salvo proyectos puntuales de reciclaje llevados a cabo por agrupaciones todo va al mismo relleno sanitario, en donde su proceso de descomposición será prolongado o casi inexsistente.

Una propuesta sencilla

Todo este efecto ambiental que se genera en la industria alimentaria, tiene qur ver con cambiar nuestra comodidad y pensar a largo plazo

Pedir la comida «para comer acá» aunque la estemos llevando a otro lado o bien tener a la mano contenedores, ya que no existe regulación en la mayoría de las tiendas para servir un producto en un contenedor externo.

El efecto de las bombillas es tanto o más complejo, especialmente porque terminan en rellenos sanitarios pero principalmente en el océano, afectando a este ecosistema.

Hoy en Chile los estándares de seguridad alimentaria permiten disfrutar de todo tipo de bebidas sin necesidad de una bombilla, incluso en latas limpiando su parte superior, al contrario de otros países del continente como Brasil, Uruguay y Paraguay donde se recomienda no consumir desde el contenedor por la presencia del mosquito aedes aegypti como vector de malaria o fiebre amarilla.

Siempre se pueden tener bombillas reciclables, hechas de metal, duraderas y reutilizables. Incluso ha sido una oportunidad de negocio para quines se preocupan del medio ambiente.

Hoy hay pasos importantes para reducir nuestros desechos, dejando la comodidad detrás.

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