Cultura Web: La compleja ansiedad de los Incels

El tema de los Incels o Célibes Involutarios, genera un división importante. Lo que durante años estuvo creciendo en la sombra de Internet, hoy se mira con preocupación y con un interés casi de estudios.

¿Qué hace que estos hombres se sientan fundamentalmente rotos y «abandonados» por el sistema?

El término «Incel» fue creado en los 90’s por una artista canadiense que sentía que tanto ella como muchas personas carecían de la apariencia física o del bagaje social para poder interactuar con las personas en un nivel normal, no solo para tener sexo, sino en una conexión fundamentalmente humana.

El crecimiento de Internet a través de boletines, foros, imageboards y posteriormente redes sociales permitió conectar a distintas personas con intereses similares, sin importar lo radicales de sus ideas.

¿Un sistema injusto?

Vamos a hacer una simplificación grosera de los Incels actuales. Son mayoritariamente hombres entre 18 a 40 años, que crecieron con Internet o la adoptaron en su momento, con acceso a información inmediata y sin filtrar (con todo lo que eso significa) a edades más impresionables y que actuaron más como un espacio para encontrar que «tenían razón, el sistema estaba contra ellos».

Consideran a la sociedad, como una separación de castas en donde hay hombres apuestos, atléticos, sociables, pero moralmente o intelectualmente simples que tienen sexo de forma constante, con varias mujeres a la vez incluso dejándolos a ellos en un espacio sin nada, ni nadie.

Las mujeres, las principales receptoras del odio de este grupo, también hacen lo suyo: liberadas sexualmente y lejos de ideologías en donde el hombre define su estilo de vida, los «hombres agradables» son poco deseables y no merecen sexo, siempre este macho «alpha» tendrá mejores opciones que ellos que se autodenominan «betas».

Esta tensión principalmente basada en la falta de sexo, no atención, ni compañía, ni crecimiento de pareja, lisa y llanamente sexo  es quizás uno de los puntos que movilizan la parte más ansiosa de los Incels. Todos están pasándolo increible menos ellos y eso debe cambiar.

El documental Shy Boys IRL de Sara Gardephe lanzando el 2011 es una de las muestras más claras de el pensamiento de este grupo

De la ansiedad a la violencia

Lo que ha hecho que un grupo de gente que se reunía en Internet a lamerse las heridas y gritar contra el sistema, este siendo discutido en el mainstream tiene que ver con hechos de violencia generado en Toronto, en donde Alek Minassian, condujo hacia una mulititud dejando a 10 personas fallecidas y 14 heridas.  Rápidamente la presencia digital de esta persona reveló publicaciones y participación en sitios que promovín el ideario Incel, con críticas a las mujeres y como su actuar los lleva a tomar desiciones extremas.

Como indicabamos la violencia física, verbal o actitudinal se dirige a las mujeres, a sus estándares injustos y como ellos quedan a la deriva. En la caja de resonancia de Internet se repiten narrativas, sin mucha autocrítica, sobre como las mujeres los ignoran día tras día.

La necesidad de ser vulnerables y de crecer.

La reflexión final que debería quedar al leer sobre los Incels, no debiese quedar solo en los hechos de violencia ni en la venénosa máquina de internet que se ha implantado, incluso en Chile, porque «ahora las feminazis alegan por todo».

Durante las últimas décadas en los medios se ha implantado la idea de que los hombres deben ser atentos y constantes en su conquista, que la chica popular mirará en su interior y se derretirá ante ellos, para esperarlos con un cargamento de sexo solo para el, porque sus intenciones son puras y es justo, es lo correcto.

Cuánto daño hizo Ross Geller y Ted Mosby.

Las relaciones, fundamentalmente son complejas y nadie tiene la vida solucionada en lo afectivo, ni siquiera los «normies» o gente normal como indican en su ideario Incel.

Ni los sitios de cita, ni salir a locales, ni que te presenten gente, ni que amplies tu red social en el trabajo o en los estudios garantizará que obtengas esa mujer que las series te prometieron: Bella, envidiable, sexualmente potente pero a la vez virginal y 100% fiel.

Las relaciones de por si son caos y azar. Todos tenemos historias en donde nos sentimos a gusto o bien no entendemos como podemos estar con alguien que está «fuera de nuestra liga». Porque lo que hace que las relaciones va desde la más profunda conexión afectiva, hasta lo más mundano como compartir un hobbie o haberse sentado cerca en una clase.

Las mujeres y los hombres perfectos no existen, ni son premios por buen comportamiento.

Hoy en medio de este cambio cultural en donde estamos hablando de los temas incómodos, de como nos relacionamos afectivamente tenemos que hablar acerca de como procesamos el rechazo o el quiebre, el que nunca es grato, pero que no debiese llevar venganza, crueldad u obsesión por más complejo que sea. Todos (incluso yo) tenemos algo que decir, trabajar y entender de estos procesos.

Y es ese aprendizaje, duro, amargo y lleno de costras es el que muchos de estos Incels no han realizado, porque al hombre actualmente no se le permite ser vulnerable y reconocer que existe dolor en no ser querido y que probablemente, hay mucho que cambiar y digerir para poder querer de nuevo, fundamental y completamente, dejando de idea la tonta noción de que solo el sexo (y quien más lo tiene) es quien gana en la vida.

Solo con el dolor del crecimiento personal, podremos como hombres ser más sinceros con nuestros sentimientos y no culpar a un sistema «injusto», que niega el afecto y la atención, que los convierte en seres con ansiedad y que creen que se debe agredir o conseguir el amor a la fuerza.

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