Everything Sucks y la simpleza de los 90’s

Las series originales de Netflix hoy en día son una apuesta en cuanto a calidad, pero pese a la poca publicidad es una de las series con más corazón, digerible y simple en mucho tiempo.

 

 

 

Lo de Everything Sucks es interesante ya que sale de un equipo virtualmente desconocido tanto en cámara como detrás de ella y ante la apariencia de ser “otra serie con niños y jóvenes”, la historia basada en 1996 tiene mucho de los elementos que harían que perfectamente pudieran darle en el Canal Sony en esa década.

La historia se desarrolla en Boring, Oregon en donde Luke, Taylor, Mcquaid y Kate la hija del Director están en el taller audiovisual, verdaderos nerds que producen el noticiero de la escuela. Luke comienza a tener sentimientos por Kate, quien a la vez tiene sus propios problemas definiendo quién es ella como persona. Pese a eso comienzan a salir.

El conflicto se genera con el club de drama, liderados por Oliver y Emmaline (la revelación de la serie) quienes ven afectada su próxima función de teatro debido a la acción de Luke y Kate, lo que genera tensión al principio y luego una tregua, con el plan de crear una película utilizando a ambos grupos.

La historia secundaria la generan los padres de Luke y Kate, el Director de la Escuela Ken Messner que trata de ser un buen padre y profesional, pero sin recibir respeto de sus alumnos o colegas, mientras que Sherry, la madre de Luke que trabaja como auxiliar de vuelo, ha debido quedarse a cargo de su hijo durante años, luego que su pareja la abandonara hace años. Tanto por la relación de sus hijos, como por el momento de sus propias vidas.

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Amores no correspondidos

A continuación ligeros elementos de la trama de los dos primeros capítulos (Subraya para leer)

Lo que hace distinto a Everything Sucks es que la relación entre Kate y Luke, especialmente porque ella se encuentra en medio de una definición sexual: sospecha que es Lesbiana y pese a revelar esto, Luke quiere seguir estando con ella, en una relación que los beneficia a ambos, ya que le da una cierta normalidad en la escuela y el puede compartir con alguien.

La relación de Sherry y Ken también es compleja ya que comienzan a enamorarse, mientras sus hijos salen.Ambos han enfrentando pérdidas, especialmente Ken quien es viudo desde que la madre de Kate se enfermara y lo dejara con la difícil labor de criarla, especialmente en una adolescencia llena de cambios y dudas.

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Aventuras en el Walkman

La gran fortaleza de Everything Sucks son sus personajes y su interacción, pero también su ambientación y banda sonora llena de música de la era. Las referencias a la época no son forzadas, como ocurre en muchas series de época, apuntando a un carnaval de referencias sin conexión con la serie.

Una de las muestras claras de lo orgánico de las referencias va en la parte cuando Luke le regala el disco (What’s the Story) Morning Glory de Oasis a Kate y ella descubre el sonido de la banda de Manchester y esto la impacta de una manera personal, especialmente Wonderwall.

Las referencias se extienden a artistas como Tori Amos, No Doubt, Blues Traveler y a Ace of Base, esta última en una de las escenas más graciosas de toda la serie.

Los 10 capítulos que componen Everything Sucks fluyen bastante rápido y con 22 minutos cada uno, puedes dedicarle una tarde sin fatiga, ya que la trama es relativamente sencilla y los personajes se sienten tridimensionales. Recuerda mucho a Freaks and Geeks, otra serie de época, que apostó por mostrar una adolescencia lejos del estereotipo de grupo y basado en lo complejo de esa edad y la transición a la adultez.

La serie deja suficientes elementos como para levantar una segunda temporada y mantener el interés. Entremedio del océano de contenido original de Netflix, Everything Sucks es lo más honesto y original que han hecho hace rato.

Bonus: La banda Sonora de Everything Sucks en su primera temporada

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