[Cine] Kedi: Estambul con ojos de gato

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El documental del 2016 está disponible a través de Youtube Red y su propuesta es tan simple como profunda a la vez: mostrar la vida de los gatos de la capital de Turquía.

La cinta de Ceyda Torun muestra a una ciudad con una alta población de gatos, debido a la historia que ha tenido el puerto , antes conocido como Constantinopla y Bizancio, el que es retratado con cuidadas tomas tanto de sus calles, pasajes y mercados, como también de su amplia costa.

Esa vida marítima es la que permitió que los gatos de Estambul estén en tal número y sean parte de la vida cotidiana de la ciudad. Al ser una de los puntos principales de conexión entre Europa y Asia, los barcos, que llevaban a felinos por suerte o por control de plagas, dejaron a estos animales como una fuerza viva por las calles de es histórica ciudad, en todos sus colores, razas y tamaños.

Lo que retrata Kedi es muy comparable al fenómeno del “quiltro” en Chile, animales que son de todos y de nadie, que pueden vivir en casas o en la calle, con personalidad y relato propio, siendo reconocidos, cuidados por todos.

Kedi tiene un sistema de relato muy especial ya que logra que los gatos tengan historias reconocibles, tanto por lo que cuenta la gente que tiene sus negocios en Estambul, que conviven con ellos, como también con las imágenes que vemos, en donde están filmadas “en modo gato”, siguiéndoles por veredas, escaleras, techos y recovecos, para mostrarlos como lo que son: seres libres que conviven con nosotros, pero que no necesariamente necesitan de nosotros.

Por ejemplo en el documental se muestra la vida de una gata que constantemente busca comida en los negocios locales, en donde una dependiente de una tienda de ropa le tiene siempre algún regalo y luego comenta lo positivo que ha sido recibir esa visita de parte de esta gata para su vida, como una fuente de alegría, reducida en un animal que exuda maña y calle, pero no come su porción sino que la lleva a otro lugar en donde está su camada. Kedi está llena de relatos así, en donde los gatos son personajes con vidas propias que se mezclan con la de las personas, en una simbiosis de sentimientos.

Amistad mística

Una de las frases más interesantes del documental, tiene que ver con la independencia que tienen los gatos en Estambul y francamente en todo el mundo, en donde se hace el símil con lo que pasa con los perros que si bien efectivamente pueden estar en la calle, su nexo con el ser humano es mucho más dependiente: piensan “que el hombre es Dios”, en cambio el gato, “sabe de la existencia de Dios y que el hombre es intermediario de su voluntad y no son ingratos con ella”

Ese tipo de interpretación de la relación con los gatos es lo que justamente hace que Kedi no solo sea un remembranza a una ciudad y sus animales, sino que también sea un revisión del ser humano y como este proyecta su bondad e introspección en ellos.

El ritmo de Kedi, es relajado y decidido como el caminar del gato y da espacios a las reflexiónes de los ciudadanos de Estambul sobre porque los felinos los atraen tanto, en cámara reconocen en ellos su elegancia, amabilidad y por sobre todo un aire de misticismo.

Desde una gata que lidera el barrio como la jefa de una pandilla, a uno que es el mejor control de plagas que puedes pedir, saltamos a una familia de cachorros viviendo en un muelle, recibiendo el cuidado de uno de los tantos hombres de mar de la costa turca, quien relata que su amor por los gatos nació luego que uno de ellos lo guiara a una billetera con dinero, justo después de haber perdido todo en un accidente de su barco y desde ahí se ha dedicado a cuidar cada uno de los felinos que llegan a su vida.

Kedi es una muestra que los animales sacan lo mejor de las personas, pero a la vez tienen su vida propia, a veces salvaje y otra relajada, una bestia que puede estar tan cómoda en un sillón como saltando por los tejados. El documental se transforma en una invitación a ser testigo de lo que sucede con ellos y como se entrelaza con la gente de Estambul, nivelando la cancha, siendo todos animales, unidos entre las especies en medio de una ciudad por las que pasaron dos imperios y hoy pese a la modernidad sigue teniendo una fuerza mística, salvaje e independiente, que vive en cada uno de sus gatos.

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