Dunkirk: Tensión, incertidumbre y esperanza

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(Contiene ligeras referencias a la trama)

Ver una película de Christopher Nolan es hoy una invitación a ver el trabajo de uno de los mejores realizadores de la generación.

En sus manos hemos thrillers policiales, ciencia ficción y una de las versiones con más verosimilitud de Batman en la pantalla.

Con Dunkirk, Nolan se mete en el mundo de las películas bélicas en donde tienes desde las gestas épicas en Technicolor de “Los Cañones de Navarone” y “El Puente sobre el Rio Kwai”,verdaderas joyas de la corona del TCM, pasando por los horrores y el abandono de “Apocalypse Now” y “Platoon”, hasta la desafección y el drama de “The Hurt Locker” y “American Sniper”.

Dunkirk es una película excepcionalmente europea, no solo en su tono, sino que en su propuesta y relato acerca de que la guerra como una mezcla de inutilidad, desesperación, bien común, patriotismo y deseo de sobrevivir.

La cinta relata el rescate en las costas francesas, cuando Churchill intentó recuperar a la mayor cantidad de tropas posibles desde un territorio mayormente controlado por la Alemania Nazi. Estando tan cerca de la costa sur de Inglaterra los soldados pasaron largos días intentando volver, mientras cada segundo se hacia eterno, no quedaba más que esperar un milagro en medio de las bombas que la Luftwaffe hacia caer sobre ellos y eso es solo la primera escena de una historia que se cuenta desde tres persepectivas: Tierra, Mar y Aire.

Dunkirk es una película tensa, pero limpia. Debe ser una de las películas bélicas con menos sangre en pantalla en los últimos años y esto se nota en la paleta de colores con que Nolan pinta este retrato, privilegiando tonos azulados, dorados y blancos, muy parecidos a los paisajes costeros de Joseph Turner.

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En cuanto a sonido, esta cinta debería tener a lo menos 3 Oscars ganados desde ya. Mejor Banda Sonora, Mejor Edición de Sonido y Mejor Mezcla de Sonido. El trabajo de Hans Zimmer ya es de una calidad reconocida, pero en este caso logra a través de la música transmitir desesperación y urgencia en cada momento lo que junto a los efectos especiales que rompen cada espacio de silencio que se genera complementan una experiencia que solo tiene lugar en una sala de cine.

En cuanto a narrativa, esta debe ser una de las películas con menos diálogo que Nolan ha realizado, porque el foco se ha desviado a caracterizar a los personajes por su rol de impotencia y desesperación en medio de un conflicto más grandes que todos ellos. Aquí no hay héroes sobrenaturales, hay personas enfrascadas en un conflicto. Efectivamente, la identificación y el nexo de empatía que se genera entre el público y un personaje puede no ser tan solido, perfectamente los personajes podrían incluso no haber tenido nombre, pero la reacción de todos es solida ante el peligro inminente, desde los soldados más jóvenes hasta Comandantes y civiles.

Fueron estos últimos los más importantes en Dunkirk, tanto en la cinta como en el conflicto real, en donde pescadores, mercaderes e incluso familias con botes de paseo fueron a rescatar a soldados en una operación que asegurara que Inglaterra no fuera comprometida aun más en el teatro europeo de la Segunda Guerra Mundial.

Hablemos finalmente de Harry Styles, especialmente porque gran parte del marketing (por lo menos en Chile) ha estado centrado en su rol en esta película y el hecho que un público más adolescente se aventuró a ver esta película por el. Claramente no es su show y no toma un rol más protagónico del que debería, su actuación está acorde a lo que se necesitaba: presentar la perspectiva de los soldados jóvenes, lanzados a un conflicto en donde se sentían abandonados, marcado por la paranoia y el deseo de sobrevivir.

En lo actoral hay que aparte a Kenneth Branagh y a Mark Rylance, quienes tienen roles similares: uno desde el mundo militar coordinando desde la Armada la salida desde las costas francesas, tratando de tomar decisiones difíciles en medio del miedo y la duda de tropas que se sienten abandonadas y hambrientas, mientra que Rylance encarna a un ciudadano normal, que toma un bote pequeño de paseo encarna la esperanza y el deseo de la gente de aportar por el bien común en tiempos de crisis.

Nolan aquí hecha mano de algunos de sus actores comodines, como Tom Hardy y Cillian Murphy, un piloto y un marino, que son dos caras de la guerra: el estoicismo y el rendirse ante la adversidad.

Sin revelar puntos claves de la historia, no queda más que agregar que Dunkirk es una película que debe ser vista en el cine, no una sino varias veces. La factura de esta cinta marca un precedente claro acerca de como se puede enfrentar con una perspectiva distinta un género como el cine bélico, donde el heroísmo no es un arma con el barril humeante y que la guerra tiene varios matices humanos de supervivencia, incertidumbre y de miedo.

Dunkirk no es una película para salir haciendo sonidos de metralla de la sala, ni creerse héroe, sino para darse cuenta que la guerra dentro de toda su inutilidad y egoismo, también puede generar esperanza y deseos de vivir.

Aprovechen y escuchen la maravillosa banda sonora a cargo de Hans Zimmer

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