El Bus viene atrasado (y nosotros también)

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Los Matinales chilenos son malos y poco preparados. No se puede pasar de hablar de espíritus y magia negra a temas más complejos como es la identidad de género y derechos humanos básicos y se nota.

Ya llegó el “Bus de la Libertad” que es parte de la agrupación española ultraconservadora Citizen Go y que ha generado sendas protestas en Santiago con mensajes contra las personas trans y con una crítica hacia el rol del Estado de visibilizar y proteger a quienes están fuera un cisgénero.

El Bus no ha sido bien recibido en Chile, con protestas de agrupaciones como Iguales y el MOVILH ya que parte por el odio y busca destruir el derecho a conversar y es ese el punto central, la incapacidad de el ciudadano de a pie de argumentar más allá de la guata sobre porque lo que dice el bus, o lo que hace el Estado o lo que hacen los padres está bien.

Este cartel móvil no es el punto central, si es que puede transitar en Chile no es la discusión. Es principalmente una distracción de lo atrasados que estamos en esta y muchas discusiones.

Este Bus y el lobby de CitizenGo ha generado reacciones en todo el mundo, pero a lo más ha sido rayado, como pasó en New York, pero no ha sido quemado , como se ha repetido en Redes Sociales, una imágen que se cree fue trucada por la misma agrupación ultraconservadora.

La falta de argumentos

El rol de Marcela Aranda ha sido claro en potenciar un diálogo violento sobre el rol de un Estado que minaría día a día el rol de los padres de criar a sus hijos, con ideas como la “discriminación negativa” o una suerte de “adoctrinamiento de los niños”

Aquí en el grupo oficial de Facebook de Citizen Go aparecen algunas de sus ideas, en donde destaca que el Estado enseñaría “a lubricar el ano” y “tragar semen”.


(También disponible en este link)

Lo que Aranda desvirtúa es en esta entrevista es el libro creado por la Municipalidad de Santiago llamado “100 preguntas sobre sexualidad”, en donde efectivamente existe una mirada más liberal sobre género y sexualidad, pero que pasa por preguntas de los mismos alumnos, que hoy más que nunca se sienten confundidos ante un exceso de información.

Este dicurso de odio y anulación del diálogo se ocupa sobre un libro, en una municipalidad, muy lejos del rol de un estado o de los mismos establecimientos, generando la gran mentira sobre un gran lobby gay.

¿Quién gana con esta polémica?

Básicamente Citizen Go y Marcela Aranda que han cooptado a un grupo más conservador, cuyo nivel de argumentación está más teñido por la religión más dura, la poca tolerancia y que está muy listo para mandar al ghetto a quienes no son como ellos, con la excusa de “proteger a mis hijos”.

Se extrae que la homosexualidad y el ser trans no es un proceso personal y único en cada uno, sino una suerte de peste apocalíptica que está lista para destruir a la sociedad como la conocemos.

Han ganado también los medios tradicionales, que motivados por la novedad le han dado una plataforma bastante grande Citizen Go y sinceramente con un nivel de análisis bastante básico y volvemos al principio ¿por qué centrarnos en los matinales?

Por que son los espacios más vistos y los que generan opinión en el verdadero ciudadano de a pié, a la familia que se queda en casa, porque son la compañía del trabajo y porque para ser una cabeza parlante en tv la preparación es secundaria.

Los mismos pobres argumentos que se dan en los programas se repiten casi iguales.

¿Quién pierde con esta polémica?

Todos básicamente, ya que se valida mediáticamente un discurso de odio y miedo a lo distinto, se esparcen ideas erróneas sobre el trabajo de educación sexual que se está haciendo en los establecimientos

Es muy difícil pensar que estas ideas “tan liberales” lleguen por ejemplo a colegios privados o particulares subvencionados. Por lo tanto denunciar una supuesta mano armada gigante que inyecta el argumento que la ideología de género está muy lejos de ser verdad

Pierden las familias que desde ya tienen difícil mantener un rol de amor y apoyo a hijos e hijas, que son gays o bien se sienten atrapados en cuerpos que no son los suyos, en donde ser ellos o ellas mismas es desviado, criminal y reprochable.

Hoy ganó el odio, porque estos grupos ultraconservadores van a seguir existiendo, van a votar en elecciones, van a integrarse a los centros de padres y van a seguir radicalizando posiciones que destruyan el diálogo.

El Bus es lo de menos, pasó por la moneda con su color naranja y sus frases ignorantes, pero el odio sigue vivo y seguirá vivo, si nuestros argumentos son pobres para contrarrestarlos.

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